Archivo de la etiqueta: Fundacion Rayuela

Un momento para Jafet

Hoy con tristeza registramos la muerte temprana de Jafet, quien durante muchos años fué un personaje central de la Fundación Pedagógica Rayuela, donde fungía como auxiliar, portero, compañero de juego, cuidador desinteresado, ayudante espontáneo, conversador sencillo pero ávido, reto de paciencia para algunos,  verdadero colaborador, y aún orador decidido para la Fundación Rayuela.

Jafet3bJafet fué inspiración de varios, reto para comprender de muchos,  de fácil trato, abierto y franco por naturaleza, con una sensibilidad que a veces le dificultaba la relación con los adultos que le rodeaban,  pero en definitiva, un modelo exitoso de adaptación resultado quizás de su historia personal en la Fundación Rayuela que le acogió, y su paso previo por la educación especial en alguna institución especializada – a la que él se refería con frecuencia, con orgullo y cariño – ubicada en la edificación del así llamado “antiguo hospital de Tunja”.

Su tiempo era su propio ritmo a veces asíncrono, y también fué el tiempo de todos los que le trataron, grandes y chicos; fué la evidencia vívida de que cada uno de nosotros impregna con su ser a los demás sin proponérselo, y del cómo con un simple contacto espontáneo nos vemos inmersos en algunas vidas que apenas sí tocamos.

Desde aquí, enviamos un abrazo lleno de solidaridad, acompañando y compartiendo la tristeza de su repentina ausencia, para su familia, amigos y aquellos que le conocieron y trataron.

Algunas notas de despedida en:
Blog Rayuela-Tunja: Jafet: “El niño mas grande en rayuela”.
La FPR en Facebook:  https://www.facebook.com/rayuela.tunja

OttoJ / RedRayuela

Anuncios

FPR-2016. Intercesores en equipo

Creo que el primer punto anunciado como “agradable sorpresa”  dentro de los cambios que se dieron para este año [ver Nueva Revisión al Método Rayuela] , está el exigirse un mayor énfasis que el habitual para la preparación del docente en el propio método bajo el cual deberá interactuar con los chicos y en su propio gremio.

Parte de ello resulta de haber implementado el desarrollo del pensamiento integrando funcionalmente lo lógico, matemático, biológico, ecológico, creativo, social e histórico, categorías que resultan ser las que apoyan en la práctica nuestra comprensión e interpretación del mundo local y global.

La tarea de los  docentes-intercesores resulta ahora mas compleja, pues deben enlazar un gran planteamiento organizado que los presenta como pilares para fundamentar acciones pedagógicas entre ellos mismos, de manera que cuando su trabajo se exprese como proyectos interdisciplinares sobre los estudiantes (conocidos como “rayuelos”), lo hagan adecuadamente con esa visión alternativa e integradora, desarrollando y potencializándoles en las tres áreas que al decir de la propia escuela FPR se reconocen como críticas para el rayuelo: el lenguaje, las matemáticas y la  creatividad.

De forma más clara, se trata de reeducar al profesor tradicional en el “método rayuela” (un nombre arbitrario para considerar la dirección que toman sus acciones), pero ahora con base en el desarrollo de aquellas áreas arriba mencionadas, para que a través de la integración de sus proyectos e influencia directa de su área de desempeño, se guíe, potencie y acompañe al “Rayuelo” en su afán de descubrir e innovar.

Como resultado, los maestros-intercesores están generando proyectos multidimensionales y algunos otros más especiales que se interelacionan desde su propio origen con diferentes áreas,  identificando su campo o materia de conocimiento en forma particularmente afín para el desarrollo de alguna de las líneas de trabajo  mencionadas.

Una asesoría pedagógica continua, y una evaluación permanente entre pares, con retroalimentación oportuna,  espacios adecuados a la reflexión, disposición y flexibilidad al cambio en un ambiente creativo, crítico, receptivo, proactivo y de construcción permanente, y la posibilidad de mayor interacción y participación del intercesor al exterior de la propia FPR, son los otros elementos que puedo observar en la ecuación de este modelo de educación alternativa a lo tradicional y moderno, que me hacen creer que se puede obtener  un mejor resultado sobre los niños.

Complementando ésto, en nota próxima [ver “El intercesor, figura central por derecho propio” y “El maestro intercesor: figura de la escuela y el sistema”] dejaremos a consideración nuestro punto de vista de padre de familia frente a la relación maestro-escuela y maestro-entorno.

Pero, y los padres, que rol deben mantener?  Por su importancia, ésto sin duda también será tema de una próxima entrega, porque hasta donde entendemos y hemos percibido, también hay novedades en ese sentido.

OttoJ. /RedRayuela

Nueva Revisión al “Método Rayuela”

(v1.1) Hace pocos días tuve la oportunidad de entrevistarme con Elsa Aponte -desde su origen uno de los núcleos de gestión teórica y permanente dinamizadora del proyecto rayuela, junto a su hermana Lenny y a Mauricio Delgadillo- encontrando la gratísima sorpresa de ver que desde noviembre pasado ya se implementaban dos -a mi modo de ver- importantes cambios en el desarrollo de la actividad operativa del que he llamado arbitrariamente el “método rayuela”.

El primero de estos cambios está relacionado con el fortalecimiento de la perspectiva ya conocida de tener un grupo de profesores más unido que se exprese en un mismo lenguaje frente al “método rayuela”. Se basa en la redefinición de las líneas de trabajo para los “maestros intercesores”, que ahora se referencian bajo la mirada del desarrollo del pensamiento. Así, sus planes tienen hoy priorizadas líneas que se enfocan en o hacia el pensamiento lógico, histórico, social, biológico, ecológico, estético, ético, entre otros posibles.

El segundo cambio anunciado, que mas bien resulta ser una prueba piloto, pretende generar la posibilidad de ampliar de manera voluntaria pero supervisada, la base de herramientas que cada individuo objeto de la educación -el “rayuelo”- requiere para la comprensión y el manejo de la información existente en el entorno, contextualizando momentos para organizar su comprensión, planificar responsablemente su transformación, y generar así mayor conocimiento, incluyendo la gestión creativa y el análisis crítico de situaciones diversas en el entorno.

Es de suponer que estos nuevos cambios .que no serán los únicos- continuan con la idea de promover en el rayuelo el desarrollo de su curiosidad, raciocinio, creatividad, capacidad integradora, comprensiva y de trabajo en equipo, todo alrededor del uso de diferentes elementos que motivándolo, le facilitan el análisis situacional, la crítica constructiva, la comunicación, e incluso la intervención oportuna y propositiva en beneficio del propio entorno.

Dicho sea de paso, estas nuevas acciones me demuestran que son los intercesores quienes hoy se convierten en el centro de interés de la FPR.

Desde que mis hijos tuvieron su primer contacto con la escuela -mas bien cercana al modelo tradicional-, he actuado como padre preocupado por entender el tipo de formación y la calidad de la misma a la que los estaba sometiendo. Por ello llegué a cuestionar las actitudes de cada actor (incluyéndome), la efectividad de sus participaciones, lo oportuno y útil de las intervenciones puntuales (cuando las había), la motivación, el acompañamiento, y la capacidad de “enseñar a pensar” (como yo definía en aquel entonces lo que se debería lograr). En resumen, veía con lupa lo que cada actor debería tener hacia cada hijo dejado en sus manos, reconociendo la diferencia cultural, social e individual existente entre cada uno de los alumnos y de éstos hacia los de las demás regiones.

En este sentido fueron muchas las observaciones que hice con algunos de los modelos y propuestas de educación disponibles localmente y que logré conocer de cerca [1], cuestionando y construyendo mi visión del “lo que debería ser” -sin ser versado en la materia pero actuando con el sentido común de padre-, sobre todo a partir del diálogo con algunos directivos, padres, profesores y otros interesados.[2]

Debo destacar que adentrarse en este tema de la pedagogía solo con la intuición y sin haberla estudiado, es casi como sentarse a ver estilos de nado sin que uno nunca se moje del todo, pareciéndole algunos más estéticos y más complejos que los otros.

Terminé por descubrir que aunque en apariencia todos cumplen con disminuir el riesgo para el individuo entrado en el agua, algunos lo logran más eficientemente al fomentar la autogestión del nadador, motivándole al mejoramiento contra si mismo y no contra los demás, y preparándolos para enfrentar cualquier tipo de escenario.

Así hallé elementos para entender que no era solo la universidad la responsable de hacer cambios, inserciones, mejoras y adaptaciones en el sistema educativo, y mucho menos el sistema socioeconómico y político a través de su ministerio del ramo, sino que deben ser los efectores naturales del propio sistema de educación los involucrados y comprometidos con ello; es decir los colegios, escuelas y centros de enseñanza tradicionales o alternativos, son quienes deberían escudriñar permanentemente su desempeño propio y global, y valorar los resultados obtenidos comparándolos con los previstos, para proponer ajustes, cambios y plantear nuevas alternativas en su propio esquema de labor.

En este caso, al redirigir la forma de integrar los contenidos, establecer nuevas lineas de trabajo, explorar nuevas formas de relacionarse con los estudiantes y sus familias, quizá sin proponérselo en la FPR se está logrando corregir un punto que yo he identificado como crítico para el sistema: el que se insista vanamente en dogmatizar que el Centro de Atención debe ser el estudiante, cuando en realidad éste es solo el objeto lógico y natural del cuidado, acompañamiento y demás acciones que realiza el único efector socialmente autorizado después de los padres o acudientes: el maestro o intercesor.

De esta manera, para mi grata sorpresa, la FPR ha definido con naturalidad su propio centro de interés tornando la mayor parte de sus esfuerzos hacia su propio grupo de intercesores, con lo que no dudo se lograrán cambios y mejoras sustanciales en el resultado esperado sobre los alumnos; ejercicio que se enriquece aun mas cuando se evalúa y considera la naturaleza y dinámica familiar, particular a cada joven rayuelo.

En síntesis al mejorar y perfeccionar el accionar de unos actores, reconsiderándolos como objetivo principal del esquema operativo dentro del modelo, se logra impactar más adecuadamente en el “rayuelo”, que no es más que el objeto natural de las acciones definidas e implementadas.

En entregas sucesivas, intentaré redondear y también puntualizar más donde considere haga falta, todo el significado y el peso de las nuevas acciones que se suman a una forma de educación y aprendizaje que desde su origen anda buscando resaltar a la persona social y al ser humano individual, viéndolo siempre como potencial agente de cambio hacia el desarrollo.

OttoJ.


NOTAS.

[1] Muchos de los modelos que en este proceso mas me llamaron la atención, por una u otra razón, son muy conocidos y practicados hoy día. Para entender un poco sobre algunos de ellos, invito a la lectura de estos sitios escritos para el público general:

[2] Ya por el 2012 decidía escribir y explorar mis inquietudes al respecto plasmándolas impotente en un blog (“Blog K: Educación, Recursos y Web“)
Hoy al releerlo, me da escalorfrío pensar que la idea no solo no ha sido nueva, sino que pareciera que jamás ha podido implementarse por completo en ninguna época, lo que me lleva a pensar por añadidura que un método inflexible en relación con las tendencias locales, de región y globales, es un ensayo perpetuo que no se actualiza, no se cuestiona y no es permeable al cambio para el mejoramiento. Y peor aún, así, siendo ya fósil, tiende a convertirse en ícono social cuando no desaparece, ignorándose su verdadero valor intrínseco para el avance social, que será cada vez más nulo hasta incluso convertirse en un inevitable obstáculo aceptado dado el número de ciegos o temerosos adeptos.
De las muchas entradas en este Blog K, destaco las siguientes como complementarias y con interesantes reflexiones al respecto, incluidos los comentarios generados:

 

 

Protestando contra la violencia hacia la mujer.

Registramos la protesta del 31 del mes pasado que realizó un grupo de estudiantes de la FPR en la Plaza de Bolivar, mediante un montaje sobre el trema de la violencia hacia la mujer. Las fotos de este performance se pueden ver en el blog de la FPR, rayuela-tunja.

El acto de protesta llamando a la solidaridad y cordura social,  fué motivado por la agresión desproporcionada que sufrió una joven de 20 años en un municipio del Departamento de Boyaca, y que casi le cuesta la vida.   Según las noticias los agresores fueron un grupo de adultos -entre ellos una mujer y un miembro de la policia que estaba de permiso (actualmente destituido)- quienes actuaron buscando linchar a la víctima cuando su vehículo chocó accidentalmente con un puesto callejero de frutas.

El hecho fué recientemente registrado por la prensa nacional incluidos noticieros de la TV, la web y la radio. [leer la noticia en ElTiempoElEspectador1 y en ElEspectador2],

A nuestro modo de ver, actividades artísticas como ésta -varias de ellas registradas en el blog de la FPRayuela mencionado-, además de buscar la adherencia social frente al tema, sirven para sensibilizar al estudiante orientándole su expresión individual de inconformidad y desagrado con el hecho, mostrándole que existen alternativas sanas para la protesta, estimulando la toma de posiciones razonadas y no solo emotivas, a la vez que generan su participación frente al problema de una manera socialmente positiva, en este caso mediante el uso del arte escénico.

Por otra parte, hay que recordar que no basta con identificar y reconocer la expresión de la violencia a cualquier nivel -bien sea personal, intrafamiliar, de género o de grupo; urbana, rural o por zonas; focalizada o generalizada; física o sicologica; etc-, sino que hay que intentar puntualizar sus causas para controlar el problema de base.

Lamentablemente con la violencia, el hecho o fenómeno sucedido supera muchas veces la comprensión racional por cualquier individuo -bien sea éste la víctima, un testigo del hecho, un actor casual, o un desprevenido espectador-, requiriéndose entonces de acciones y más explicaciones por parte de grupos y actores diversos para tratar de entender en algo lo que esté sucediendo, situación que complejiza mucho más la búsqueda de una solución.

Apartando a la enfermedad del individuo como causa coadyuvante, muchos de los problemas sociales relacionados con la violencia (a la mujer en este caso) suelen tener un trasfondo multicausal, donde sobresale algo que de una u otra forma nos atañe a todos: la existencia de un punto de origen para esa capacidad de violencia que tiene el agresor, y que tal vez se remonte a la época de su propia gestación*, o que quizás también esté vinculado a eventos muy adversos sufridos en etapas ulteriores de su vida, todo lo cual se resumiría como el no haber sido expuesto a las estrategias adecuadas de desarrollo, formación, protección y convivencia que se definen como tales dentro de una familia y en su escuela.

Por ello, siempre vale la pena recordarnos cuál es nuestro papel indelegable para con nuestros hijos. Cuál es esa función que realmente forma parte del núcleo transformador de la sociedad del futuro, y que es también un rol que no debe cederse a ninguna escuela ni a terceros. Un rol que como padres siempre mantenemos latente aunque muchos no lo ejercemos en nuestras propias familias, pero que facilitará la inserción y participación social adecuada como adulto del que ahora es tan solo un menor de edad.

OttoJ.


(*) Actualmente ya se reconoce una base biológica cerebral para la conducta violenta. Aunque todos la tenemos, no todos la hemos desarrollado de la misma manera. Puede decirse que la exposición a factores negativos en ciertos casos sirve de sustrato para crear un individuo más afín a ejercer la violencia. Asi por ejemplo, en la etapa del desarrollo fetal, la exposición continua a ciertos estresores como los laborales, la mala nutrición, el abandono familiar, la violencia fisica sobre la madre, la falta de apoyo a la gestante, etc, van moldeando en el cerebro ciertas áreas que afectan la conducta, generándose las estructuras y las conexiones adecuadas a nivel de red neuronal, que facilitarán mas adelante y en un entorno adecuado al resultado, obtener un individuo susceptible de ser violento.

Identidades: Experiencia de padre

Por estos días en la FPR algunos padres de familia nos hemos encontrado involucrados mas directamente con los chicos, gracias al proyecto escolar “identidades”. De él recibimos la invitación (abierta a padres interesados) donde se nos indicaba escoger con libertad un tema relacionado con la profesión de cada uno, y preparar una breve exposición para los niños, destacando la necesidad de ser creativos para llegarles mejor con nuestro mensaje.

Un verdadero reto! En mi caso particular, me limitaba la falta de conocimiento formal en pedagogía junto a mi experiencia como padre de familia y como adulto-profesional, pues desde siempre estuvo dirigida a colaborarle a mis hijos en casa -casi diría que por demanda-, y a divulgar contenidos bajo un objetivo profesional, para una audiencia con interés ya definido.

Llegado el momento, la vivencia se traslada de lugar en mi mente. Preguntas como “qué les puede interesar a esa edad de mi profesión?”, “cómo voy a mantener centrada su atención en mi mensaje?”,”estaré enviándoles el mensaje de forma adecuada?”, “debo premiar su atención a mi exposición?”, “qué y cómo iría a evaluar la recepción y comprensión de mi mensaje?”, y hasta el “cómo controlar al grupo a lo largo de la charla?”, fluyeron desde la conciencia de un padre conocedor de su propia profesión, pero aparentemente inhábil en estos menesteres.

Terminada la parte práctica, me invadió un sentido de satisfacción personal no sólo por haber superado este reto sino por lo inesperado de las reacciones de los chiquitines, que me colmaron de agradecimientos, abrazos e interrogantes en un ambiente que por cierto percibí bastante cálido y creativo, y que aún hoy, casi 10 días después del encuentro, persiste en varios de ellos con la misma inocente intensidad.

Y junto a estas sensaciones, me surgen -también derivadas de este ejercicio- otras preguntas relativas a la metodología del docente, al rol del intercesor, a la necesidad permanente de un “estimulador diferencial del conocimiento” en los niños, a la necesidad de valorar la escuela como complemento de la casa y de lo social, y a destacar el rol de los padres y la familia en el rdesarrollo de nuestros hijos. Pero todo necesariamente enmarcado por un proceso de entendimiento fundamental del “estilo rayuela”…

Quizás ya veo que el camino a recorrer como papá no sea tan breve y esquemático como se pudiese pensar de primera mano. No basta con inscribir y enviar los chic@s al cole, monitoreándolos ocasionalmente a la distancia, y menos apareciendo como padres muy ocasionalmente en su panorama.