FPR-2016. Intercesores en equipo

Creo que el primer punto anunciado como “agradable sorpresa”  dentro de los cambios que se dieron para este año [ver Nueva Revisión al Método Rayuela] , está el exigirse un mayor énfasis que el habitual para la preparación del docente en el propio método bajo el cual deberá interactuar con los chicos y en su propio gremio.

Parte de ello resulta de haber implementado el desarrollo del pensamiento integrando funcionalmente lo lógico, matemático, biológico, ecológico, creativo, social e histórico, categorías que resultan ser las que apoyan en la práctica nuestra comprensión e interpretación del mundo local y global.

La tarea de los  docentes-intercesores resulta ahora mas compleja, pues deben enlazar un gran planteamiento organizado que los presenta como pilares para fundamentar acciones pedagógicas entre ellos mismos, de manera que cuando su trabajo se exprese como proyectos interdisciplinares sobre los estudiantes (conocidos como “rayuelos”), lo hagan adecuadamente con esa visión alternativa e integradora, desarrollando y potencializándoles en las tres áreas que al decir de la propia escuela FPR se reconocen como críticas para el rayuelo: el lenguaje, las matemáticas y la  creatividad.

De forma más clara, se trata de reeducar al profesor tradicional en el “método rayuela” (un nombre arbitrario para considerar la dirección que toman sus acciones), pero ahora con base en el desarrollo de aquellas áreas arriba mencionadas, para que a través de la integración de sus proyectos e influencia directa de su área de desempeño, se guíe, potencie y acompañe al “Rayuelo” en su afán de descubrir e innovar.

Como resultado, los maestros-intercesores están generando proyectos multidimensionales y algunos otros más especiales que se interelacionan desde su propio origen con diferentes áreas,  identificando su campo o materia de conocimiento en forma particularmente afín para el desarrollo de alguna de las líneas de trabajo  mencionadas.

Una asesoría pedagógica continua, y una evaluación permanente entre pares, con retroalimentación oportuna,  espacios adecuados a la reflexión, disposición y flexibilidad al cambio en un ambiente creativo, crítico, receptivo, proactivo y de construcción permanente, y la posibilidad de mayor interacción y participación del intercesor al exterior de la propia FPR, son los otros elementos que puedo observar en la ecuación de este modelo de educación alternativa a lo tradicional y moderno, que me hacen creer que se puede obtener  un mejor resultado sobre los niños.

Complementando ésto, en nota próxima [ver “El intercesor, figura central por derecho propio” y “El maestro intercesor: figura de la escuela y el sistema”] dejaremos a consideración nuestro punto de vista de padre de familia frente a la relación maestro-escuela y maestro-entorno.

Pero, y los padres, que rol deben mantener?  Por su importancia, ésto sin duda también será tema de una próxima entrega, porque hasta donde entendemos y hemos percibido, también hay novedades en ese sentido.

OttoJ. /RedRayuela

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Un comentario en “FPR-2016. Intercesores en equipo

  1. Me parece importantísimo. La clave de Rayuela está en sus intercesores, porque no “enseñan” sino que tienen el inmenso reto de motivar a los niñoas/as para que quieran aprender y se enamoren de la búsqueda de conocimiento. Si el intercesor no está formado, motivado, convencido de Rayuela los niños/as pueden caer en la apatía y la mediocridad. Bien por esta nueva escuela de intercesores. Aunque seguimos extrañando a los fabulosos intercesores/as que se han ido…

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